Quizá con gesto irreverente, desde esta mirada altiva, asimilable a una botella de manzanilla o a un florero marinero, de otros tiempos.
Antes emborrachado de proas y vientos de poniente por domesticar y ahora aburrido, perdido, consumido, entre matorrales que ahogan sus bajos muros.
El caso es que fue un faro presuntuoso y mordaz, adelantandose a estas balizas de la barra, entre rojas y verdes. El caso es que llevó su virtuosismo tan redondo que no hubo marinero que no lo ensalzara.
El caso…. que ahora duerme en el olvido, o quiza, algún día aparezca un proyecto desmelenado para ocupar casa y faro, en una contagiosa y exultante vanidad, como para recuper el tiempo perdido.
Ahora, a esperar, encajado entre las horas cenitales, absolutas y pausadas de este puerto nuestro de Bonanza.
e.dominguez rubio