Como si lo viera, con los pies descalzos, arañando las arenas de la playa, frente a Bajo de Guía, es un mediodía de mes de abril, cuando el sol marca ya sus primeros pasos hacia el verano. Gentes, muchas gentes por el paseo, los soportales ansiosos de clientela, camareros decididos y oferentes y el olorcillo a pescaito frito o a marisco cocido. Entre la luz y Doñana, entre el canal de Bonanza y los barriles verticales con su copita de manzanilla puesta. Sí, esto es Sanlucar, otra vez Sanlucar y siempre Sanlucar, en este Guadalquivir tan cercano, en esta playa tuya y mía, ahora que suenan las sevillanas de aquella Sevilla hermana.
Pregunten por Manuel, en ese primer mostrador acogedor que vean, no se equivocaran porque habrá sido una mañana nueva, distinta, sazonada entre gentes y acedías, botas de manzanilla y guisos marineros, patrones antiguos y copita fresca en el paladar.
e.dominguez rubio