Esta es la barra de "Bigote”, como si dijéramos la obligada antesala del Restaurante “Casa Bigote”, de Fernando y Paco. Tasca inmemorial heredada desde el abuelo, mucho antes de la guerra. Cuando el padre agrandó el primitivo local de esquina con la habitación colindante y la taberna quedó tal cual ahora, especie de tubo con mostrador largo y dos ventanas al callejón.
Y esa primera luz de la tarde, en Bajo de Guía, frente al Coto de Doñana, que entra con tanta nitidez que penetra hasta la pared del fondo y es como si alcanzara de puntillas la baraúnda de anaqueles, botellas, barriles superpuestos y conchas de quelonios, mandíbulas de escualos, más el variado muestrario de crustáceos disecados y barnizados colgados a lo largo del muro, casi a la altura del techo.
Huele a vinazo, a Moscatel, a Manzanilla Fina, a Bogavante, a Brea y a la vez, a Marisma, a Corvina a la Plancha en salsa tártara, a Guadalquivir, pero, sobre todo, huele a Sanlucar y a nuestra Gente.
eduardo j.dominguez rubio