Siempre ha de haber ocasión para disfrutar de conceptos rejuvenecidos,
de improntas visuales abrazadas a las nostálgicas estancias de siempre.
Y esto ocurre en la exposición que sobre obras de Julio Romero de Torres se realiza en las Bodegas Tradición en Jerez de la Frontera.
Parte esta idea, plasmada sobre botas de roble, del acuerdo entre la Bodega y la Fundación Prasa, propietaria de la colección de pinturas del artista cordobes.
Desde la misma entrada, pasillo bodeguero abrigado por esteras de esparto y blancos de cal, disfrutamos de obras pictóricas envueltas entre las botas, colgando de los techos bodegueros, amparadas por aromas y fragancias. Oleos oscuros, de personalidad definida y clara, que esta vez, si cabe con más contundencia, se apoyan en la penumbra de estas estancias vinateras que tanto saben de vinos envueltos y envejecidos. Penumbra tan solo rota por focos puntuales que dan vida y desvelo a los óleos de Romero de Torres.
Entre otros, “La Rivalidad”, magnífico cuadro, en otro tiempo símbolo de protesta y provocación, por parte del autor, y que hoy parece como mágico baile de estas bellas mujeres entre el suave paladeo de una copita de moscatel o amontillado, sin duda oloroso.
Doble desnudo femenino, como desnuda se presenta la bodega ante el visitante o como desnudo quiere ser este autor de siempre, desprovisto de artificios y vaguedades.
Así que gracias a estos expositores, gracias por esparcir arte, desde la firma barnizada hasta la última bota con amontillado, "brindis por la hospitalidad de estas gentes".
eduardo j.dominguez r.