Como Barceló

Como Barceló


Este es el personaje, quizá más de moda en estos días. Incómodo viajero entre la pintura, las formas y los materiales. Con él aparecen en revistas y telediarios nuevos modos de hacer o mejor dicho modos usuales no asumidos por todos hasta ahora.

Así, lo vimos encaramado a su “cúpula orgánica”, afillada, salvaje y por domar, abrazada entre críticas y parabienes en el Palacio de Naciones Unidas en Ginebra.

Barceló ha moldeado con sus manos, con manejo de mangueras a presión, a la busqueda de supuestos mares emergentes y olas tempestuosas. En un afán de provocar otras perspectivas en el observador. No es nuevo, otros muchos clásicos, como Tintoretto, provocaban el entendimiento de líneas de fuga según los feligreses se situasen a un lado u otro del presbiterio.

Además, siempre hay que reverenciar al artista que en su talento, con su osadía y riesgo, y buscando parámetros cada vez distintos, va provocando la curiosidad y, por que no, el escándalo acompasado a la mirada del visitante o espectador.

Ojalá que el arte siga significando riesgo, inconformismo e innovación, independientemente de la cotización de las obras, porque así nos estaremos acercando cada vez un poquito más a la esencia del ser humano, disfrutar con la belleza por el solo hecho de contemplarla.

eduardo j. dominguez rubio

Publicado el 13/12/2008 13:24:00por , guardado en Columna de Cultura

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