Madrid y sus literatos.
Estamos en el “Siglo de Oro”, cuando escritores y artistas se instalan en lo barrios antiguos de Madrid. Mire usted, por ejemplo, junto al Congreso de los Diputados la estatua a Miguel de Cervantes. O a la verita de la calle Lope de Vega, en el Convento de las Trinitarias, mire usted la lápida de mármol en homenaje a Cervantes. Donde cerquita, casualidades de la vida, tuvieron casa Góngora y Quevedo.
Y en la calle Cervantes, más, pues allí vivió Lope de Vega, casa ahora restaurada y abierta al público. Y dicen que se conservan todavía artilugios personales del escritor como un cinturón para el mal de ojo, una mecedora y un costurero.
Mas adelante, la calle león, donde en el número 7 se localizaba el mentidero de los artistas. Lugar donde los lugareños del siglo de oro se reunían para conversar. De los dimes y diretes, de lo divino y de lo humano y hasta de las cosas del comer, esto es, la política y los gobernantes. Estamos en pleno barrio de las letras lo que antes de llamó Plazuela del León.
Así que a golpe de zapato, y al son del chotis, nos envuelve la calle Huertas, reina de corazones de poetas y literatos como Tirso de Molina o Calderón de la Barca. Y es que entre la plaza de santa ana, la calle atocha y la iglesia de San Sebastian, siguen saboreándose los años idos y las letras pasadas, letras con mayúsculas en papeles de eternidad.
Siempre un paso adelante, caminando entre culturas a lo largo de los tiempos, como ese Monumento a Cervantes de la Plaza de España, con Don Quijote y Sancho mirando al frente y caminando, siempre caminando.
eduardo jose dominguez rubiowww.edominguezlobato.org