Acaba en estos días la Semana Gregorio Marañón en Madrid. El hispanista británico Sir John Elliott inauguró estas jornadas con una reflexión sobre la biografía que Marañón dedicó al Conde Duque de Olivares.
El Doctor Gregorio Marañón aunó la magnifica labor como eminente investigador a la admirada vida académica e intelectual. En el caso concreto de esta biografía sobre D. Gaspar de Guzmán y Pimentel, Rivera y Velasco y de Tovar, Conde Duque de Olivares, Valido del Rey Felipe IV, Marañón se desenvuelve admirablemente por los trasiegos de la Corte, los devaneos políticos, las ansias de poder y sobre todo el aspecto personal e intimo del Conde Duque.
Personaje vital de la política española, para Marañón el Valido supone, quizá, el último político universal de la Gran España. Personaje visualizado como dictador pícnico y tirano convencido, generador de deseos, matrimonios de conveniencia y también poseedor de voluntades resquebrajadas y depresiones alternativas. Hombre contradictorio, tortuoso y capaz también de manejar la escena política y palaciega con deslumbrantes fiestas y manifestaciones de grandeza. Grandeza de la España que ambicionaba, reflejo de su idea política, de unión de los reinos españoles, de la fe y de la excesiva confianza en sus poderes y valías.
Por el momento solo nos queda continuar con las lecturas del Doctor Marañón, aprovechar de sus conocimientos e interpretación de personajes y realidades y esperar la celebración del cincuentenario de su fallecimiento que se celebrará en el 2010. Y también esperar que ninguna posible “ley de la memoria histórica” haga cambiar el nombre al magnífico por contenido y formas arquitectónicas Centro Cultural “Conde Duque” de Madrid. Eduardo j. Domínguez Rubiowww.edominguezlobato.org