Diego Rodriguez de Silva y Velazquez

Diego Rodriguez de Silva y Velazquez

Velázquez, siempre Velázquez. Ensimismado, aduendado, como envuelto en una nube de color. Matizado, enriquecido y quizá engloriado por los aires italianos desde su primer viaje.

Pintor de la Corte, pintor andaluz, de raices profundas sevillanas, adiestrado desde niño por su maestro sanluqueño D. Francisco Pacheco.

Ahora y como siempre, ha vuelto al Prado, a ese Prado por el cual transita acomodado por sus salas, itinerante como feriante consentido y habituado a visitantes y admiradores. Ahora ha vuelto otra vez al Prado, o mejor dicho, se pasea en caballero por esa otra manera de entender la Arquitectura museística de Rafael Moneo.

Gran vestíbulo de entrada, acogido entre tonos rojos y cristaleras generosas, anticipadoras de verdes y luces, esas luces desde lo alto, desde ese Claustro renovado y rejuvenecido de los Jerónimos. Ahí esta todo Velazquez, el de simpre y el nuevo a la vez. Porque cada vez que uno se aproxima a sus pinceladas, a los rasgos de libertad de su paleta de colores, amplia y suelta, atrevida y segura, dinámica y orgullosa, cada vez, contemplamos seguramente un cuadro nuevo, una nueva significación de los espacios, la composición, los personajes y el tratamiento de la luz. Y eso es patrimonio del Genio, del Artista que trasciende y permancece a los tiempos y a las modas.

Ahora y siempre, y desde el próximo 19 de noviembre, le tendremos como anbanderado, estandarte y ariete de esa Gran Exposición que presenta el Museo del Prado de Madrid, titulada "Fábulas de Velázquez, Mitología e Historia Sagrada del Siglo de Oro".

Disfrutaremos de 28 obras, por las que fluye toda una personalidad creativa aunada a una firme tradición pictórica, manejando casi matemáticamente el tamaño, la posición de los personajes y la narración principal y, sobre todo, marcando como nadie, los detalles de su firme autoafirmación artística.

Así que a disfrutar de la pintura, de los jardines, de los colores, de la magnífica escultura a modo de puerta batiente y, sobre todo, de Velázquez.... Y la "Venus del Espejo".

Eduardo J. Dominguez Rubio

Fundacion Eduardo Dominguez Lobato

www.edominguezlobato.org
Publicado el 14/11/2007 11:19:00por , guardado en Columna de Cultura

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