Desde las primeras horas del día hasta los últimos latidos de la media noche nos envuelven las noticias mundanas, universales, transcendentes o vanales que por un lado o por otro penetran por nuestros sentidos.Y, quizá la mayor parte de las veces, afortunadamente, las noticias culturales suponen un oásis en nuestro tránsito diario por entre lo inaplazable o lo ineludible.La cultura nos asienta, nos frena ante el tiempo y nos hace meditar, porque el mundo del arte, la pintura, la escritura, la música o las letras, hacen que consideremos en todo su término la amplitud humana y espiritual del hombre.

Desde ayer tenemos, sin ir mas lejos, la magnánima inauguración de las
nuevas salas de Museo del Prado de Madrid, inigualable pinacoteca amparada por una de las mas significadas colecciones de arte. La Monarquía siempre supo rodearse bien y gustó desde antaño del disfrute de la mano de maestros de la pintura de amplia paleta de colores, y la Monarquía y su inicial proyecto de escuela de arte y pintura fueron el origen de este Museo del Prado. Esta ampliación del Padro que hoy nos presentan coincide con una de la obras de arquitectura, de la mano del arquitecto Moneo, mas conflictivas, complicadas, costosas y controvertidas que se recuerdan en la capital. Así el nuevo Claustro de los Jerónimos, esa restauración elemento por elemento, piedra por piedra, la apertura de luces y la invasión de cielo madrileño a través de sus arcos hasta las últimas salas de exposición, hacen de esta ampliación una obra interesantemente dinámica, aprovechadora de recursos naturales y sobre todo polémica , sugerente y generadora de opiniones, lo que en el caso de un Museo, de Arte y de Diseño viene como anillo al dedo. Por ello, merece la pena un fin de semana madrileño abordo del Paseo del Prado y de la Castellana, para disfrutar desde el Museo Reina Sofía, pasando por el Prado, recorriendo los pasillos flamencos del Thyssen y terminando en el Parque del Retiro, con sus músicos al aire del medio día, porque también de la música heterodoxa, sin etiquetar y salvaje como la hierba sin cortar, disfrutan los sentidos, sin domesticar, del ser humano.
Eduardo J. Dominguez RubioFundacion Eduardo Dominguez Lobatowww.edominguezlobato.org
Publicado el 06/11/2007 10:02:00por Eduardo J.Dominguez Rubio,
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Columna de Cultura